Inmunología
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Coordinador: José Peña Martínez

Ayer fue el día dedicado al sida y hoy no puede ser el día del olvido. Debemos considerar que el sida sigue siendo un reto no sólo para la sociedad, sino también para la medicina y la ciencia moderna. Por ello cada uno de nosotros no debe ser ajeno al futuro de esta infección que tan nefastas consecuencias está teniendo para la humanidad. Efectivamente, es conocido cómo el desarrollo de esta enfermedad ha quebrado los principios de solidaridad más elementales por el desequilibrio que se ha establecido entre los habitantes de los países desarrollados y aquéllos que no lo son: para los primeros hay tratamiento disponible a pesar de que en ellos se encuentran sólo el 5% de los enfermos, mientras que para los segundos, en donde se encuentran el 95% de los enfermos, no hay tratamiento. La diferencia es sustancial, para los primeros el contagio con el HIV produce una infección crónica y en los segundos, una "enfermedad mortal".

Por todo ello, el día de después no puede ser el principio del olvido, sino el inicio de una reflexión seria sobre el tema. Sabemos que hay más de 45 millones de personas en todo el mundo infectadas de las cuales más de la mitad se encuentran en el Africa Subsahariana. Han muerto más de 20 millones de personas y tan sólo en el año pasado se infectaron más del 5 millones de personas. En España los enfermos son mucho más afortunados porque disponen de medios eficaces de diagnóstico y de tratamiento con retrovirales de gran potencia. Sin embargo, no se puede bajar la guardia porque siguen infectándose en España cada año unas 2.000 personas, muchas de las cuales nunca habían sospechado haberse infectado.

Desde Córdoba se está realizando un esfuerzo considerable no sólo desde el punto de vista terapéutico-clínico sino también investigador a través de su Hospital Reina Sofía y la Universidad de Córdoba. En la actualidad nosotros mismos estamos trabajando en colaboración con el doctor antonio rivero y J. M. Kindelán, de la Unidad de Enfermedades Infecciosas, sobre las posibles estrategias que utiliza el HIV-1 para evadir y dañar al sistema inmune. Para ello estamos recibiendo no sólo ayuda estatal sino también de fundaciones cordobesas como es la fundación del Colegio de Médicos. Creemos que Córdoba en esto, como en otras cuestiones, está demostrando su universalidad, preocupándose de temas cuyos beneficiarios extralimitan su territorio. La peligrosidad del HIV proviene de su gran capacidad de mutar así como su ataque directo del sistema inmune que lo deteriora produciendo una inmunodeficiencia. Esta inmunodeficiencia conduce a infecciones y tumores, de no tratarse adecuadamente y a tiempo el paciente. Es curioso cómo la estrategia que utiliza el virus para escapar del ataque del sistema inmune es muy similar a lo que hace el feto que, en definitiva, es un trasplante haploidéntico para defenderse del sistema inmune de la madre.

Es necesaria una vacuna pero ésta no se consigue. ¿Qué ocurre? Probablemente sea necesario implicar a los Estados y organizaciones para el desarrollo de una vacuna que evite la infección. En definitiva, mayor presupuesto y mayor grado de coordinación de los científicos que trabajan en el tema. Se piensa que las dificultades para una vacuna derivan también de la gran capacidad de mutación del virus VIH-1 y a la capacidad que tiene este virus de permanecer en forma latente. Por todo, en el grupo de investigación que arriba he indicado estamos trabajando en el desarrollo de una vacuna de tipo terapéutico que pueda servir a los países no desarrollados y que no disponen de suficientes medios para terapias muy costosas. Pero de esto, que es complejo pero esperanzador, quisiera hablar en otro momento. Quiero terminar con la palabras que más he sentido en mi corazón, fruto de mis conversaciones con mi amigo y cordobés, el hermano Juan Jose Aguirre, hoy obispo de la ciudad de Bangassou de la República Centroafricana. El, recientemente, me decía en relación con el centro de acogida y tratamiento de sida que personalmente dirige con gran esfuerzo en Bangassou: "Es verdaderamente conmovedor ver a los niños huérfanos y solos vagando de aquí para allá sin padre, ni madre, ni maestro, ni maestra; todos ellos muertos por el sida".

Esto afirma el humanismo y solidaridad de Juan J. Aguirre con los que sufren y un reto para toda la sociedad.

José Peña Martínez. 

Publicado en el Diario de Córdoba

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